sábado, 2 de junio de 2012

Federico G. Lorca: Teatro.

El teatro de Lorca es, junto con el de Valle-Inclán, el de mayor importancia del siglo XX escrito en castellano. Es un teatro poético, el lenguaje también lo es. En él influyen el drama modernista, el teatro lopesco, el calderoniano y la tradición de los títeres. La producción dramática de Lorca puede ser agrupada en: farsas, comedias ``irrepresentables´´, tragedias y dramas.
Entre las farsas (escritas entre 1921 y 1928) destacan ``La zapatera prodigiosa´´, con ambiente andaluz y ``Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín´´, complejo ritual de iniciación al amor, que anuncia los ``dramas irrepresentables´´ de 1930 y 1931:``El público´´ y ``Así que pasen cinco años´´.
Motivado por el éxito de sus obras anteriores Lorca escribe ``Bodas de sangre´´ (1933) y ``Yerma´´ (1934).

Obras teatrales.
-El maleficio de la mariposa (1921).
-Mariana Pineda (1927).
-La zapatera prodigiosa (1930).
-Retablillo de Don Cristóbal (1928).
-El público (1930).
-Así que pasen cinco años (1930).
-Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933).
-Bodas de sangre (1933).
-Yerma (1934).
-Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935).
-La casa de Bernarda Alba (1936).
-La fuerza de la sangre (inacabada) (1936).
-Impresiones y paisajes (en prosa) (1918).

miércoles, 25 de abril de 2012

Federico García Lorca


Nació en Fuente Vaqueros (Granada), el 5 de junio de 1898. Desde los 2 años mostró especial habilidad para aprender canciones populares.

Su salud fue frágil y no empezó a caminar hasta los cuatro años. Leyó en su casa la obra de Víctor Hugo y Miguel de Cervantes. Como estudiante fue algo irregular. De niño lo pusieron bajo la tutela del maestro Rodríguez Espinosa, en Almería, ciudad en la que residió con su familia entre 1906 y 1909. Inició el bachillerato de vuelta a su provincia natal y abandonó la Facultad de Derecho de Granada para instalarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid (1918-1928); pasado un tiempo, regresó a la Universidad de Granada, donde se licenció en Derecho, aunque nunca ejerció la abogacía, puesto que su vocación era la literatura.
La ubicación meridional de Granada, donde se encontraba viva la herencia mora, el folclore, el oriente y una geografía agreste, quedó impresa en toda su obra poética, donde los romanceros y la épica se funden de manera perceptible. Después de su madre, fue Fernando de los Ríos quien estimuló el talento del entonces pianista en favor de la poesía; así, en 1917 escribió su primer artículo sobre José Zorrilla, en su aniversario.
La España de García Lorca era la de la Edad de Plata, heredera de la Generación del 98, con una rica vida intelectual donde los nombres de Francisco Giner de los Ríos, Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno y, poco después, Salvador de Madariaga y José Ortega y Gasset imprimían el sello distintivo de una crítica contra la realidad de España.
Influyeron, además, en la sensibilidad del poeta en formación Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Manuel Machado, Ramón del Valle-Inclán, Azorín y el Cancionero popular.

sábado, 10 de marzo de 2012

Poemas de Machado IV : "He andado muchos caminos"

He andado muchos caminos
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

Y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio
preguntan a donde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

Y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.



Comentario personal:  en mi opinión, este es un poema dirigido a la gente corriente, que tienen una vida corriente, que no han hecho nada grande y por ello pasarán desapercibidos hasta el día de su muerte. En este poema tienen un pequeño hueco las personas cotidianas...


Poemas de Machado III : "Retrato"

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos de recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y más que un hombre al uso que sabe su doctrina
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto escribo
a mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y está al partir la nave que nunca ha de tornar
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.



Comentario personal: este poema nos ayuda a conocer un poco más a fondo al autor y a acercarnos a él, ya que nos comienza hablando de su niñez en Sevilla y a lo largo del poema nos muestra sus sentimientos, recuerdos, momentos...



Poemas de Machado II : "Saeta"


Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores.

Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar.




Comentario personal: es un poema nostálgico y melancólico. Es un poema también muy profundo y que hace referencia al pueblo Andaluz. En mi opinión, sigue siendo uno de los poemas más leídos hoy en día.


Poemas de Machado I : "A un olmo seco"


Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.




Comentario personal del poema: es un poema en el que el autor intenta trasmitir el paisaje y la pena y el dolor que siente hacia el Olmo que está viejo y seco. Por otra parte, creo que también hay un reflejo de esperanza en el poema.

viernes, 9 de marzo de 2012

Caminante no hay camino.

 Aquí os dejamos un vídeo realizado por nosotros del conocido poema Caminante no hay camino de Antonio Machado. Interpretado por Serrat y con unas fotos de nuestra ciudad, La Coruña.


Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.